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Vivienda digna en Madrid: la llave para frenar las desigualdades

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En Madrid, el derecho a una vivienda digna no es solo una aspiración: es una necesidad para que las personas más vulnerables puedan integrarse plenamente y desarrollar un proyecto de vida con dignidad. El estudio de la Fundación Afi –Emilio Ontiveros, «Demografía, vivienda y brechas de riqueza (2024»), ofrece una mirada profunda y reveladora sobre cómo la situación habitacional en España y, en particular, en Madrid, está relacionada con desigualdades tanto entre generaciones como dentro de ellas.

Entre generaciones y dentro de ellas: ¿por qué importa el acceso a la vivienda?

Madrid encabeza los índices de desigualdad social en España. Según Cáritas, el 21 % de la población vive con apenas 10.284 € al año, es decir, un 40 % de la renta media regional. Para muchos jóvenes, migrantes y familias monoparentales, el acceso a una vivienda digna se convierte en un obstáculo infranqueable, alimentando situaciones de exclusión muy precaria.

El estudio de Fundación Afi – Emilio Ontiveros revela que la riqueza entre generaciones se ha reajustado drásticamente: los menores de 45 años pasaron de acumular el 26 % de la riqueza en 2002 a solo el 13 % en 2022, mientras que los mayores de 65 detentan una parte creciente del patrimonio familiar. Además, dentro de la propia generación millennial existe una desigualdad acentuada: el 10 % más acomodado concentra más de la mitad de la riqueza neta de su generación, mientras que los boomers concentraban solo” en torno al 40 % en su momento .

Esta situación se explica en gran medida por la trampa del alquiler”: precios elevados —tanto de propiedad como de alquiler— obligan a las familias con menos recursos a destinar gran parte de su renta a vivienda. La falta de acceso a vivienda en propiedad impide que estos hogares se beneficien de la apreciación patrimonial con el tiempo .

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El desequilibrio oferta-demanda en Madrid

Desde 2021, en España se han creado un millón de nuevos hogares, mientras se estima que en ese plazo de tiempo sólo se han construido unas 700.000 viviendas nuevas. Este desequilibrio, que es más pronunciado en áreas con mayor crecimiento demográfico, evidencia una creciente desigualdad. La mayoría de la vivienda nueva se destina a uso secundario o turístico, lo que reduce aún más la oferta accesible para quienes buscan vivienda habitual . En paralelo, muchas personas vulnerables viven en condiciones inadecuadas: chabolismo en barrios del sur, hacinamiento, o situaciones de urgencia que persisten pese a los planes de erradicación. En comunidades como Madrid, la escasez de suelo urbanizable, el elevado precio del mismo y las barreras administrativas dificultan la construcción de vivienda pública asequible.

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¿Y las herencias? Un factor que reforzará las desigualdades

Aunque muchas personas jóvenes hoy no pueden acceder a una vivienda, un porcentaje significativo de millennials heredará en las próximas décadas la casa de sus padres. Este fenómeno, que a priori podría parecer una solución, en realidad amenaza con intensificar aún más las desigualdades dentro de la generación. Según el informe de Fundación Afi – Emilio Ontiveros, mientras una parte de los millennials accederá a vivienda en propiedad gracias a la herencia familiar, otra gran mayoría —especialmente quienes provienen de entornos humildes, familias migrantes o núcleos desestructurados— seguirá atrapada en el mercado del alquiler o directamente excluida del acceso a una vivienda digna. Esta transmisión intergeneracional de patrimonio consolidará posiciones de ventaja o desventaja, haciendo que la brecha dentro de las nuevas generaciones se ensanche de forma alarmante.

Vivienda digna como motor de integración social

Una vivienda digna permite algo más que techo: posibilita integración, acceso al empleo, salud y educación. La estabilidad residencial es fundamental para las personas en riesgo de exclusión, especialmente migrantes, mujeres sin red familiar o familias con ingresos muy bajos. Cáritas estima que el 58 % de sus ayudas en Madrid están vinculadas a alojamiento o vivienda temporal .

Sin vivienda adecuada, muchas personas quedan atrapadas en la precariedad: sin poder ahorrar, sin estabilidad para reconstruir sus vidas y sin oportunidades de mejorar su situación.

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Propuestas urgentes para garantizar el derecho a la vivienda en Madrid

La Fundación Afi – Emilio Ontiveros y otros expertos alertan de que si no se actúa pronto, la desigualdad continuará creciendo . Algunas medidas imprescindibles incluyen:

  • Aumentar el parque de vivienda protegida en alquiler, con precios regulados y estables para colectivos vulnerables.
  • Reactivar la vivienda pública gestionada por el Ayuntamiento (EMVS) y la Comunidad (IVIMA), recuperando y ampliando su capacidad de adjudicación a colectivos en exclusión .
  • Movilizar viviendas vacías y reconvertir inmuebles turísticos subutilizados en alojamientos accesibles .
  • Impulsar modelos cooperativos y fórmulas de acceso flexible, como la cooperativa de cesión de uso o alquiler con opción a compra.
  • Adoptar un gran pacto social e institucional, con implicación de todos los niveles de administración y financiación pública, como propone Economistas Frente a la Crisis .

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¿Qué puede hacer Fundación Diversitas?

Desde Fundación Diversitas, el enfoque debe centrarse en vincular el acceso a vivienda digna con la integración. Algunas iniciativas clave podrían ser:

  • Diseñar programas de acompañamiento integral para personas sin hogar o en situación de realojo, combinando vivienda, formación y apoyo social.
  • Colaborar con asociaciones vecinales madrileñas, como la FRAVM (Federación Vecinal de Madrid), que incluyen el acceso a vivienda digna en su agenda de acción social .
  • Promover viviendas comunitarias o coliving social, especialmente para jóvenes migrantes o colectivos diferentes, que, además de techo, aporten redes de apoyo y formación.
  • Desarrollar campañas de sensibilización sobre la dimensión demográfica, generacional y arquitectónica del problema, y su impacto en la desigualdad .

El informe de la Fundación Afi – Emilio Ontiveros demuestra que la vivienda es un motor crucial tanto de desigualdad como de equidad social. En Madrid, donde la desigualdad alcanza cotas elevadas y muchas personas sobreviven en entornos deteriorados, garantizar una vivienda digna es esencial para que los más desfavorecidos puedan integrarse y construir un proyecto de vida.

Una sociedad justa requiere un compromiso firme de todas las instituciones y actores sociales por asegurar que los valores del derecho a la vivienda se concreten en realidades accesibles. Fundación Diversitas puede jugar un papel clave en ese cambio.