Más de 1,4 millones de personas en riesgo de pobreza en Madrid: una región rica con desigualdades crecientes
Madrid sigue creciendo, pero no todos crecen con ella. Esta es una de las principales conclusiones del XV Informe “El Estado de la Pobreza 2025”, elaborado por la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social (EAPN-ES). A pesar de su dinamismo económico, la Comunidad de Madrid encabeza la lista de regiones con mayor desigualdad del país: más de 1,46 millones de personas viven en riesgo de pobreza o exclusión social.
El informe retrata una realidad preocupante: la riqueza de la región no se traduce en bienestar para toda su ciudadanía. En 2024, el 20,9 % de la población madrileña se encontraba en riesgo de pobreza o exclusión, un aumento de 1,5 puntos respecto al año anterior. Esto significa que 131.000 personas más se sumaron a esta situación en solo un año.

Una comunidad rica… y desigual
La Comunidad de Madrid tiene uno de los PIB per cápita más altos de España y una renta media por persona de 17.275 euros, pero también presenta el índice de Gini más alto del país (31,8), una medida que refleja la desigualdad en la distribución de ingresos. En otras palabras, el 20 % más rico gana 5,5 veces más que el 20 % más pobre.
El informe lo resume con claridad: el crecimiento económico no basta para garantizar una vida digna. Madrid es un ejemplo de cómo la mejora macroeconómica puede coexistir con una creciente brecha entre quienes tienen mucho y quienes apenas llegan a fin de mes.
Infancia y género: las caras más visibles de la desigualdad
Entre los datos más alarmantes del informe están los que afectan a niñas, niños y adolescentes. Uno de cada tres menores de 18 años —el 31,1 %— vive en riesgo de pobreza o exclusión, un aumento de más de cinco puntos respecto al año anterior. Esta cifra no solo habla de privaciones materiales, sino también de las consecuencias a largo plazo sobre el bienestar emocional, el rendimiento escolar y las oportunidades de futuro de toda una generación.
La brecha de género también se agrava. Las mujeres madrileñas tienen una tasa de pobreza del 21,5 %, frente al 20,2 % de los hombres. La desigualdad laboral, la precariedad en los empleos feminizados y el peso de los cuidados siguen condicionando su independencia económica y su calidad de vida.

El peso de la vivienda: un factor decisivo de exclusión
El acceso a la vivienda se consolida como uno de los grandes factores que alimentan la desigualdad en la región. Los gastos medios en vivienda representan ya el 19,9 % de los ingresos familiares, los segundos más altos de toda España.
Pero el problema no es solo económico: el 17,9 % de la población no puede mantener su hogar a una temperatura adecuada en invierno, y el 10,8 % vive en viviendas con falta de espacio. La combinación de altos alquileres, pobreza energética y escasez de vivienda asequible genera un círculo de exclusión del que resulta cada vez más difícil salir.
El informe recuerda que la vivienda no es un bien de lujo, sino un derecho fundamental. Sin embargo, para muchas familias madrileñas se ha convertido en el principal motivo de vulnerabilidad.
Fundación Diversitas impulsa medidas urgentes que intentan garantizar que las personas en situación de vulnerabilidad puedan acceder a una vivienda digna, ofreciendo asesoramiento y mediación, y brindando alternativas a situaciones de difícil acceso y mantenimiento en la vivienda. Estas medidas inmediatas favorecen la estabilidad y bienestar de estas personas y aumentan su inclusión social, mientras trabajan por recuperar su autonomía.

Pobreza severa y carencia material
En 2024, la tasa de pobreza en la Comunidad de Madrid fue del 14,3 %, lo que equivale a cerca de un millón de personas que viven con ingresos por debajo del umbral de la pobreza. Además, el 5,6 % de la población —unas 390.000 personas— vive en pobreza severa, con ingresos inferiores a 644 euros al mes por unidad de consumo.
A esta cifra se suma el 8,5 % de la población que no puede afrontar gastos básicos como calefacción, facturas o vacaciones, lo que pone de manifiesto que la exclusión no solo se mide por la renta, sino también por la imposibilidad de disfrutar de una vida digna y plena.
Políticas públicas: avances insuficientes y retos urgentes
El informe reconoce que las pensiones y otras políticas públicas contribuyen a reducir la pobreza, pero advierte de que los apoyos a la renta mínima y la vivienda siguen teniendo un alcance limitado.
EAPN plantea una serie de propuestas concretas para revertir esta situación:
- Implantar una Garantía de Rentas a lo largo de todo el ciclo vital.
- Reformar el Ingreso Mínimo Vital, adaptándolo a los ingresos recientes y simplificando la tramitación.
- Aumentar el parque público de vivienda en alquiler social y asegurar que el gasto en vivienda no supere el 30 % de los ingresos del hogar.
- Promover empleos de calidad y medidas específicas contra la pobreza laboral.
- Impulsar reformas fiscales más justas que fortalezcan el estado del bienestar.
- Y, de forma transversal, combatir la discriminación y la aporofobia, que siguen afectando a quienes viven en pobreza.
Mirar la pobreza de frente
El informe de EAPN Madrid nos recuerda que la pobreza no es una cifra, sino una realidad cotidiana para más de un millón de personas en nuestra comunidad. Ni la bonanza económica ni el dinamismo empresarial pueden ocultar el hecho de que la desigualdad en Madrid se ensancha y amenaza con cronificarse.
En un contexto así, resulta más necesario que nunca reforzar las políticas públicas, proteger a la infancia y a las mujeres, y garantizar que el desarrollo económico vaya de la mano de la justicia social. Porque solo una sociedad que cuida de todas las personas puede decir que verdaderamente progresa.
Desde Fundación Diversitas trabajamos cada día para reducir la pobreza y la exclusión social en la Comunidad de Madrid. A través de programas de vivienda, empleo e inclusión, acompañamos a las personas más vulnerables para que puedan reconstruir su proyecto de vida y acceder a nuevas oportunidades. Porque una región solo crece de verdad cuando nadie queda atrás.